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Mostrando entradas de febrero, 2008

Three times (Tiempos de amor, juventud y libertad), Hou Hsiao-Hsien, 2006

Ayer vi, juntas, tres películas que se remiten una a otra y a su vez se excluyen: Amor, Libertad, Juventud. Justo en ese orden construyen la diacronía: al principio es el amor; después la libertad se vio a sí misma truncada, y finalmente, decide la juventud. Tiempos de amor, la primera, se ubica en 1966, y es cronológicamente posterior a Tiempos de libertad, la segunda.













Esta segunda (que debería ser la primera en orden cronológico) se ambienta curiosamente en 1911. Por último, Tiempos de juventud, la última, coincide eso sí con el último fragmento cronológico de todo el conjunto: 2005.
Hsien rompe abiertamente la cronología real (1911-1966-2005), para construir otra: 1966-1911-2005. Según este discurso, o según esta fórmula temporal, resultaría necesario reflexionar sobre el origen para poder reencontrar el presente. Ése es el recorrido del tiempo moderno en Oriente, o tal vez una posible solución para la circularidad del tiempo del mundo antiguo. No es ni mucho menos un mal modelo…

La edición viaja en forma de carta

Os rogaría que me permitierais una pequeña reflexión como entrada inaugural de esta bitácora.
Personalmente, creo que una de las virtudes de cualquier espacio de diálogo consiste en algo muy sencillo: el sano disfrute de conversar e intercambiar ideas o contrastarlas. Y no necesariamente de hacer gala de propiedades culturales o de conocimientos y dominios, de ofrecer sus derechos de uso a los demás o de regalar tesoros hiperactuales en un alarde extremo de renovación. Ni siquiera de hacer comparaciones exclusivas entre las ideas propias y las ajenas. La crítica debe sumar en todas las direcciones del debate, nunca restar o dejar en la cuneta a los interlocutores. Las ideas o las impresiones, entre otras cualidades humanas, no son como cromos que se puedan intercambiar o simplemente rechazar. «Sí, no, no, sí..., lo tengo, me falta...». Sirven más bien para depositarse en el interlocutor y continuar y crecer en él.
Para ser honesto, creo que lo más rico de una discusión es lo que cada …