miércoles, 12 de febrero de 2014

José Sales Albella. Plástica del secreto

 Jose Sales Albella. Comme un scarabée dans un bol et autres peintures, 2012 

Frente a los conflictos de la imagen contemporánea, sin renunciar a la idea de invención artística, José Sales Albella aporta una producción pictórica fresca en la que se funden géneros y acotan problemas centrales del arte, a partir de propuestas que van de lo íntimo a lo visible. Su pintura pone en relación la intimidad y el arte universal. Su obra nace de un sistema de producción económico que bebe de los métodos fotográficos, el montaje y los ensayos. Mezcla su arte con experiencias táctiles a partir del dibujo, el papel arrugado y plegado, entre otras técnicas. Elige su paleta de color entre los marrones y los sepias con irisaciones verdosas, los naranjas... Practica la indefinición y el descentrado, la composición de planos fragmentados, y ameniza su interdisciplinariedad con elementos históricos, de su mundo personal y traídos del pensamiento literario y cinematográfico. El artista nos ofrece una pintura figurativa caracterizada por un estilo neobarroco, donde abunda el diálogo entre la cultura del arte español y el presente actual. En su representación artística los objetos no son independientes entre sí: se incluyen en la misma trama transhistórica de su mitología personal y familiar, cercana a la del alma española en el exilio. 

Jose Sales Albella. El color del aire. 2012

Jose Sales Albella admite en alguno de sus escritos que el impulso ininterrumpido de todo su trabajo artístico ha sido expresar de manera cuidada sus secretos, desvelar en forma de materia artística lo escondido en su intimidad. Y es cierto que en su obra se observa un cierto cuidado para que entre sus tejidos quede una parte de todo ello, y no se pierda. El aderezo de la composición artística de cada pintura o dibujo señala su mundo interior, en la mediación entre su intimidad y la historia de todos, la cultura general y el lenguaje que nos ayuda a entendernos. En ese gran y elástico paisaje de su obra nos reúne a todos, en un espacio en el que coinciden nuestros libros secretos. El arte no puede ser solo una cuestión privada, y no debe serlo.

Jose Sales Albella. El teatro de operaciones, Arbre, 2009

En el desarrollo de la obra de Jose Sales, los hilos con el pasado no se han roto; incluso sin saberlo, han ido mostrando parcelas y trozos secretos de su mundo. El artista observa los mitos de su país y su lugar de origen, «lo pobre y lo rico muriendo juntos, lo grotesco y lo serio dándose la mano». Un fantasma que se concentró en la obra de Velázquez y en las imágenes de un maestro que abrió su primer pasillo artístico entre la intimidad-pasada y la comunicabilidad-cotidiana. En sus Pinturas librescas muestra su inmersión en los Siglos de Oro, jugando con la actualidad y con la sempiterna Edad Media que considera esclarecedora.

Jose Sales Albella. Laps Clair. Tres-fantasmas. 2006

Mediante la pintura, Jose Sales Albella combina el goce por un aprendizaje clásico, a partir de una obra que conoce bien (la de Velázquez), y el recuerdo de unas horas de infancia en las que observó «distorsiones de imágenes robadas de puntillas». La admiración del artista por clásicos como Zurbarán, El Greco y Goya le lleva a un gran respeto por lo académico que, unido a una búsqueda de los orígenes de la sociedad con el apoyo de la literatura, le induce a elaborar una «escritura fragmentaria de imágenes», una reevocación y una nueva representación de obras clásicas. Por ello, en la serie Pinturas librescas, de 2005, el libro se postula como un lugar espacial, como medio, sujeto y fuente de inspiración que abre la naturaleza muerta a una naturaleza viva. 

José Sales Albella. Espego. Peintures livresques, Don Diego, 2005

Esto se observa también en la serie Papeles arrugados, siglos, igualmente de 2005, donde elabora una metáfora del contenido tapado en las ilustraciones de las representaciones clásicas, olvido que impide ver de manera limpia la dimensión de su legado y su traslación al presente, y donde es necesario evocar la reapertura fragmentaria de su arruga para poder volver a ver lo escondido en su seno. Enfrentarse al olvido es enfrentarse a la posibilidad de una nueva memoria, memoria que en gran medida es construida gracias a la imaginación y a la reformulación de un presente capaz de actualizar el pasado.

                                            Jose Sales Albella. Zapatos, Quijotes, 2008


En la introducción a uno de sus libros de artista, Laps Clair (2007), Cristiano Gaussen nos habla de cómo la mentira es, sin duda, la primera manifestación del desarrollo del pensamiento independiente en los niños. Es el poder de la imaginación, capaz de cuestionar los límites aprendidos. La mentira ofrece a los niños una oportunidad para decir no a los demás sin asumir un conflicto frontal. También es la afirmación de una nueva construcción mental (la ficción, la imaginación y la invención) que altera el círculo familiar de los hábitos y la espera de la satisfacción. La invención se encuentra entre las primeras líneas del dibujo infantil, en los «borradores de un espíritu que se va creando, de significado más profundo del que se conoce, pero que avanza en el niño por el desplazamiento de su propia psique».

Jose Sales Albella. Papiers froissés (2005)

Las imágenes construidas, el dibujo, el grabado y la pintura, están sujetas al conflicto de verdades que afecta a la abstracción, del mismo modo que a la propia materialidad de la mente, la ordenada y coherente representación figurativa de la realidad. Este juego preocupa a adultos que buscan elementos fijos para hacer frente a la realidad, pero en las artes, donde la abstracción es género, existe una forma de mentir que cuestiona los límites de nuestro saber en transacción con la realidad. La abstracción es un alejamiento, un cambio que nos aleja de la inquieta y renovada aparición de lo real. La imagen «mental» permite escapar así desde lo íntimo, desde la singularidad.

Jose Sales Albella. Laps Clair. Entradas, 2006

Aunque la ficción es uno de los principales impulsores de los artistas, como de los niños, a ganar el mundo que les rodea, se ha vuelto rara en una época en la que ya no nos sorprende nada, ni la misma ficción. Es posible que la ficción ya no necesite de la realidad para campar a sus anchas, ni que su función sea ya apoyar a la realidad, sino negarla. En la pintura, tanto como en el pensamiento en general, pervive un drama, el de la relación de la humanidad con la ficción, el de la crisis de la representación que parece abocar a una desmaterialización compulsiva y a una temporalidad evasiva. El medio se ha convertido en fin: el problema de la temporalidad pone en cuestión el lento y subjetivo proceso pictórico, así como la frágil lectura que de ella suele hacerse. Y todo ello a pesar de que las «dulces mentiras» de la pintura en su confrontación con la ficción puedan aspirar, entre otras cosas, a mantener viva la imagen de lo que se sabe perdido para siempre. En este drama, el artista sabe que la imagen fotográfica sirve como instantánea que intenta reconstruir el ámbito de lo real donde la pintura ha decidido desde hace mucho tiempo asumir la pérdida. Tal vez sea esta la clave de la presencia implícita de la fotografía en la obra de Jose Sales Albella.

Jose Sales Albella. Teatro de operaciones. Pliegues. 2009

En esta faceta de pintura teñida de fotografía, en la cual la imagen técnica interviene como elemento de la obra, en un intento de impulsar la pintura a la reconstrucción de escenas que validen hechos históricos reales, aunque sea mediante realidades latentes o solo visibles desde la ficción, podemos incluir su serie «Quijotes», de 2007, así como sus exposiciones Teatro de operaciones y España al corazón, de 2009, y El último adiós, de 2011. En ellas, Jose Sales modelaba la materia histórica del periodo de lucha contra el fascismo, mediante pinturas al óleo sobre papel. La pintura es para él un documento, una historia que se combina con el arte, del mismo modo que lo hace la prensa. Así compone, descompone, recompone y multiplica pictóricamente, en busca de una «imagen cinemática» que pueda recuperar lo que el ojo del espectador perdió en los «pliegues de la decoración de los medios impresos». Intenta restaurar la percepción vana que se establece de forma permanente en las divisiones de la temporalidad comunicativa. Un conjunto perceptivo que fragmenta nuestra relación con la historia y con el movimiento de sus actuaciones.

Jose Sales Albella. Fumando. Quijotes. 2007

La utopía de la estética enraizada en el corazón del hombre, la derrota del hombre cuando se convierte en cuerpo aislado y vulnerable, puede personalizarse en la figura de Federico García Lorca. Entre los años 2008-2011 surgió uno de los últimos intentos por buscar su fosa y otras fosas comunes cavadas durante una guerra en la que la población fue dividida y todo movilizado, desde los instintos más salvajes hasta las virtudes más sublimes. España al corazón y Teatro de operaciones, de 2009, se ubican en los intentos, en España, Francia y otros países, por volver a visitar la historia de los crímenes contra la humanidad cometidos durante y después de la Guerra Civil Española.

 Jose Sales Albella. Manola, Quijotes, 2007

Según Sales Albella, un grito se escuchaba en los campos de Aragón durante la Guerra Civil de 1936-1939: la palabra presente en la mente y el pincel del artista es «Quijotes». Aquellos quijotes de tiempos modernos y su «sueño de autogobierno, a la espera de la llegada de las hordas de lobos azules», aquellos quijotes intentaban, casi siempre sin recursos, a veces sin cultura, inventar un nuevo mundo sin dios ni amo. En aquella historia todavía sin resolver resuenan las canciones y los deseos de personas que lucharon juntas. Frente a la autocensura del pasado, y el miedo al futuro, existe la llama de las utopías. Entre las multitudes cosmopolitas de hoy, a la sombra de crisis abstractas y guerras cada vez menos sólidas, conviene recordar la fuerza de aquellas personas muertas que pensaban nuevos mundos con absoluta convicción.

 Jose Sales Albella. Quijotes, 2007

Aquellas barricadas eran frágiles ya mucho antes de que se «afeitaran» sus sueños. ¿Cómo hacer que agricultores o vecinos lucharan contra su desesperación ante soldados profesionales, o ante la criminalización según la cual dios, el orden del mundo y la propiedad estaban siendo violados? El secreto español se conocía y se sabe de antemano, pero la tragedia de aquellos hombres que preparaban nuevas ideas fue su asesinato, su cárcel y su exilio, ¿qué sabe de todo ello un ciudadano europeo del siglo XXI entre una muchedumbre gris? Probablemente cree que sus barricadas fueron de película o que sus héroes fueron de ficción. No obstante, sus héroes fueron reales, tanto que, para alcanzar el lujo de su visibilidad, todavía sólo podemos usar imágenes y connotaciones de ficción.
Jose Sales Albella. Reos. El teatro de operaciones, 2009

En El ultimo adiós, de 2011, Jose Sales recreaba el último principio utópico del final de la Guerra Civil Española. Ante la «retirada» en Francia (como en otros países) de las cuestiones políticas y de derechos humanos, buscaba en la memoria algunas de las imágenes que la precedieron. Hoy, el mundo cambia, y ante el eco de pantallas, radios y periódicos no está demasiado claro quién puede ver. Más allá del fracaso, la angustia se hace optimista al pensar que cada momento es un desastre que nos puede llevar a una nueva estrofa poética. Cada movimiento es el último, nunca se pierde, a pesar de los esfuerzos rituales del conjunto. En el momento último, el cataclismo se hace plural, común, concurrente, camarada, aparece en él la historia, con su gran dosis saludable de ficción. Gracias a ello podemos hacer preguntas renovadas a nuevos desastres.

Jose Sales Albella. Obras de la exposición El último adiósMédiathèque Federico García Lorca, 2011

Normalmente, nuevas puestas en escena de la memoria alimentan un trabajo en forma de ciclos y series. Cada vez que afronta un proyecto nuevo, una pintura, el artista empieza una nueva relación que va creciendo poco a poco. La imagen toma cuerpo a partir de los colores, del dibujo, para ser finalmente una ilusión con su propio tono y su propio soplo expresivo. Sus pinturas actuales giran en torno a las connotaciones de lo cotidiano, de la pintura de todos los días. Su apasionamiento y su conciencia de lo efímero practican una escritura parcial de imágenes, una representación en busca de una tercera imagen obtenida mediante rupturas estilísticas.
Jose Sales Albella. La playa. Dessins, 2008. (Coloración permanente. 2011)

En los últimos trabajos de Jose Sales se ha consumado un nuevo acercamiento a lo fotográfico en la pintura. En Coloración Permanente, de 2011, como eco del aprendizaje del arte contemporáneo, una especie de realismo mágico comenzó a producir intenciones y formas frágiles y frescas que se mezclaban sin esfuerzo, con una humildad necesaria, aunque, a menudo, difícil. La literatura y un marcado tono poético han vuelto a formar parte de su trabajo, a fin de construir una vida estética que clarifique los esfuerzos sin perder, por el contrario, su fuerza. La intención es evitar que «los hilos conductores artísticos se entremezclen y puedan dispersarse en la vida, asesinados por el cielo...»

Jose Sales Albella. Dessins, 2008. (Coloración permanente. 2011)

En El color del aire, de 2012, establece un diálogo sobre los viejos sueños y sus grandes paralelismos actuales, sobre lo reconfortante de nuestras visiones cuando se acompañan de la misma deontología, en su relación con lo remoto tanto como con la existencia. En lo artístico, para acceder a la lectura de otras épocas, la fotografía abre su vínculo de presente con la pintura, una forma de restaurar la conexión con los sueños del pasado que ayuda a la pintura a alcanzar visibilidad en el presente. El mundo cambió con la aparición de la fotografía y con sus extensiones narrativas de vídeo y cine. Pintar abiertamente es fotográfico, y la fotografía es, en su secreto, siempre un combinado pictorialista. El último eslabón del arte pictórico es la relación de la memoria con la huella fotográfica, a pesar de todas las dificultades de comunicación.  

Jose Sales Albella. El color del aire. 2012

En la actualidad, sus últimos trabajos se ubican en el territorio común de la crisis política, social, económica y cultural actual. En Al igual que un escarabajo en un tazón, de 2012, reflexiona sobre el conjunto de su trabajo realizado hasta ahora, así como sobre el momento actual en que vivimos. La «gran cosa» que parecía anunciársele desde hacía veinte años ha precedido a una gran decepción. La escritura y la construcción de un mundo de imágenes no es íntima por sí misma, sino social, pasa por lo social, tal vez un social demasiado débil frente a las tomas de posición de lo singular. Así, Jose Sales no pretende ni intenta «mirar la gloria o quedar en la memoria...», sino solo imaginar imágenes y, finalmente, dejar rastros reales de existencia. Esto se lo aclaran tal vez los fotomontajes, la narración, la fotografía, en los cuales una serie de transiciones da lugar a otra forma, a una autorreflexión, a una renovación de las intenciones agotadas por cualquier discurso previo demasiado programado.

Jose Sales Albella. Comme un scarabée dans un bol et autres  peintures. 2012

La serie y los montajes le permiten caminar entre la sociedad con los recuerdos y las evidencias que se le disparan. Cada pieza termina siendo el resultado del proceso, el fruto de su propio juego, convirtiéndose necesariamente en una realidad más. A menudo vislumbramos un nuevo lugar, una nueva carretera, una nueva llama casi espontáneamente: el aprovechamiento de esas oportunidades nos rejuvenece por la perspectiva que pueden abrir. Completan lo que los «patrones climáticos tristes» no habrían tenido la fuerza de despertar.
Jose Sales Albella. Comme un scarabée dans un bol et autres  peintures. 2012

En la actualidad, Sales Albella se enfrenta al río relativista actual. No tenemos ninguna forma de saber si algo está mal, pero no sólo queda la identificación. El tiempo está en el aire, lleno de ansiedad, lleno de imágenes, fotos...  El lugar del artista ante las imágenes y la comunicación del arte debe trazar con sus temas una línea hacia la naturaleza infinita. Una línea que, si bien se disuelve en el instante, más que en esencia, puede dejar estar al tiempo, que las cosas sean, y volver con la imagen a pesar de que el tiempo se cuele por todas partes. Sales Albella compone sus obras con las circunstancias de su vida diaria, intenta hacer que su cuerpo y su corporalidad especifiquen los objetos. Mediante las fotos presentes en su casa, en su taller, en sus artículos de prensa y revistas, evita que las imágenes sean reclusas en la colección de cualquier biblioteca infinita, y busca que vuelvan de nuevo a su flujo sanguíneo, al de su secreto pendiente de expresión.

Jose Sales Albella. Comme un scarabée dans un bol et autres  peintures. 2012

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nos encantaría conocer tu opinión o tus comentarios sobre esta entrada. ¡Anímate a intercambiar tus ideas!